Estoy pensando en comprarme una bici para moverme por Madrid; no a todas partes, pero sí a sitios cercanos que no impliquen una muerte segura. Pero a la gente le entra sudores fríos al oirlo. Mi mancebo tiembla, mi madre tiembla, los amigos tiemblan, el mundo tiembla.
Cierto es que no monto en bici desde que era pequeña. Y que la última vez que monté (durante unos escasos segundos) me sentí la protagonista de un episodio de Benny Hill: Inglaterra, de noche; falda de pana remangada hasta medio muslo: yo culebreando en círculos mientras daba grititos como Sor Citroën. Pero tampoco me voy a lanzar a las calles sin practicar en circuitos cerrados antes.
¿Alguna opinión al respecto?
La de la foto es Angelique Houtkamp, la tatuadora holandesa. Eh, ahora que lo recuerdo… El otro día unos ciclistas se gritaron al verme pasar: «¡Una holandesa, nada menos!». Quizá fuera una señal.