Razón
Me gusta cuando el cuerpo reclama su espacio.
Me gusta cuando me pide atención a gritos y yo sólo puedo limitarme a darle lo que pide. Me gusta cuando no hay nada que entender, cuando las cosas simplemente son.
No hay nada irracional en tener la regla y partirte en dos. No tengo menos razón cuando se me escapa el llanto, cuando estoy cansada, he dormido mal y suelto alguna impertinencia. También tengo razón cuando me comporto como una desconocida. Cuando me duele la tripa por el hambre, cuando quiero volver a casa porque tengo frío, cuando estoy susceptible y digo estupideces. Tengo razón cuando estoy dolida. Hay una lógica en delirar por la fiebre, en estar rabiosa, no menos que en la sonrisa o el silencio.
Me gusta cuando el cuerpo reclama lo que es suyo. Sin estratagemas, sin barnices, sin dobleces.
Me gusta su justicia.